viernes, 2 de febrero de 2007

Las ventajas de ser imbecil.

Odio vuestra normalidad. Odio vuestra anormalidad tan forzada. No me creo la profesionalidad, el compromiso ni la atención de vuestros gestos. Me dan asco.
No puedo aguantar vuestra nostalgia, vuestro cambio climático y esa horrible obsesión moralista de uno y otro lado. No quiero que me digáis lo que tengo que hacer. No quiero que me digáis lo que no tengo que hacer. No os atreváis a decirme qué está bien y qué está mal.

Pienso leer con los dedos, con la yema de los dedos.

Me resulta asquerosa toda vuestra uniformidad. La vulgaridad de vuestros pensamientos resulta realmente patética. Aunque penséis que no.

¡Qué os aproveche! Si por vosotros fuera la humanidad no se hubiera movido ni un milímetro en millones de años. Sois como niños. Niños imbéciles.

A veces, sólo a veces, os envidio. Pasar por la vida así, como los peces, como las hormigas, tiene sus ventajas. Las ventajas de ser imbécil.

Mientras, uno tras otro, os arrastráis dejando las huellas de un pajarillo en la nieve. Cualquier mínimo cambio externo hará que vuestra estela desaparezca. Para no volver. Afortunadamente.

El único antídoto contra vosotros es la sinceridad. Y eso pienso hacer: ser sincero. Cuando me encuentre delante de un imbécil se lo haré saber. Me divertiré con vosotros. ¡Es tan fácil!

Después de tanta comida de cabeza. Después de tanto dar vueltas a las cosas queda poco, muy poco. Como los jugadores de rugby. Sólo queda agachar la cabeza (para coger fuerzas) y empujar. Empujar bien fuerte. Empujar con los sentidos. Tocar, oler, besar, acariciar. Hacer que todo pase por el tamiz de los sentidos. Alimentarme de sensaciones.

Cuando todo acabe, cuando cada uno de nosotros tenga que rendir cuentas ante él mismo (ese es el verdadero juicio final) sobre cómo ha aprovechado su tiempo, pienso sacar delante de mis ojos ese saco cargado de sensaciones. Cargado de risas y de sudor. Espero poder reír orgulloso.

Los imbéciles llegarán con el saco vacío.
Si es que son conscientes de que llegan.

7 comentarios:

Pikolake dijo...

Vaya vaya, parece que vuelve a aparecer el pequeño (gran) Holden Caulfield.

Pues el caso, es que sí es muy sincero, pero ¿No crees que es un poco cruel reirte del imbécil?

Anónimo dijo...

Pues sí, a mi a veces también me dan un poco ( muy poco, la verdad) de envidia, aunque mezclada con bastante miedo y con la animadversión de la que hablas. Y es que son tantos y tan colocados...
Hasta la noche ( I hope, snif)

Sinclair

oveja negra dijo...

Hombre lo de reirse de un imbecil...depende del tipo de imbecil

Si es imbecil por naturaleza, pues si, si es cruel, poruqe elpobre no tiene la culpa, ha nacido asi.

pero si es de estos imbeciles que ademas se creé el más listo, pues mira la verda es que da un gustazo reirse de ellos sin que se den cuenta!

Fidelio dijo...

Pikolake: ... no sólo no está mal reirse de un imbecil ... es que es un deber moral de todo no-imbecil ... ¿Quién decide lo que es ser imbecil? ... pues yo ... que para eso es mi blog

Sinclair: ... nos vemos en un ratito ... sólo decir aquello de 'ladran luego avanzamos ...' o algo así ...

Oveja Negra: Es un gustazo, la verdad ... a veces esa ironía es lo único interesante de encontrarte con uno de ellos ...

Besos a todos ...

mariadel dijo...

Pues si que estas quemado con los imbeciles.
Si, diles todo a la cara
A todos nos gustaria hacerlo aunque sea una vez en la vida, maldita educación la que nos lo prohibe.
No pienso morir sin antes partirme de risa mirando a la cara alguien que no me gusta ( y no me refiero al fisico) contandole lo que verdaderamente pienso de el/ella y llevo guardado dentro.
Suerte y adelante.
Un saludo

Anónimo dijo...

tu no te salvas de ser imbecil asi que siguete masturbando para que cuando te mueras recuerdes todas las veces que lo has hecho.

Anónimo dijo...

no se refiere a un invecil inutiles! llama inveciles a los mentirosos, a los que van de interesantes o de listos.