lunes, 4 de febrero de 2008

Manifiesto Consumista (Parte II- “La importancia de llamarse Hugo … Boss, claro”)

Desde que tengo la agenda de Salvador Bachiller soy otro.
Comprar, gastar, cambiar… claro que funciona.

Fue un regalo, como también un móvil superchulo y alguna que otra prenda de marca. Mis compañeros de curro también me regalaron, con motivo de mi despedida, un reloj cariiiiiisimo de Hugo Boss. Desde ese día voy en manga corta a trabajar. O casi.

La elegancia es bastante difícil de definir. Es, entre otras cosas, no hacer nada para ser elegante. O mejor dicho, hacer mucho y que parezca que no haces nada.
Nos definimos continuamente. Con nuestros actos, con nuestras pasividades (no-actos), con lo que hacemos, con lo que nos ponemos… con cómo olemos (yo, Davirsdorff y Farenheid of course … )

Uno anda como es, come como es, viste como es y se cuida como es. Devastadora idea la que (poco a poco y gracias a Disney y sus bellas y sus bestias) se ha ido inoculando entre la gente cual virus mortal: “Lo importante es el fondo y no las formas”. La mala educación, la vulgaridad y la infra-sociedad nos come terreno poco a poco.

Un poco de elitismo, por favor.

Ya está bien de colonias baratas en el metro (ya está bien de metro, por otra parte).
Ya está bien de chandals los domingos.
Ya está bien de personas orgullosas de ser zopenca. (de zopencos que se creen personas)

Sin formas no hay fondo. ¿Por qué el fin debe justificar los medios?
Porque el superhombre de Nietzche viste de Armani … seguro

4 comentarios:

oveja negra dijo...

La elegancia como bien dices es algo dificil de definir, porque aunque en muchas ocasiones pensemos que la elegancia la da el dinero(q esta claro q ayuda)no es del todo cierto, todos guardamos en las retinas atentados sobre el buen gusto perpretados por gente con mucho dinero, mucho, desde la duquesa de alba a tita cervera e incluso algún supuesto maestro de la moda se podia aplicar algunas normas básicas de combinación de colores.

En fin, el elegante nace y dificilmente se hace a no ser que un elegante genuino le asesore...

Fidelio dijo...

... ahora sólo nos queda averiguar cómo se detecta un elegante genuino ... Charlotte, Yolanda, Cristina ... no demasiada gente en la lista ... ;-)

Anónimo dijo...

Gracias, guapo. Estoy deseando verte con todo el atuendo.
Ya sabes que el estilo no se compra, no creo que el reloj por-muy-del-señor-Boss-que-sea le quede igual de bien a todos.
Un besote
Sinclair

Rantam dijo...

Aunque la mona se vista de seda...

Fidelio, por mucho Hugo Boss que llevemos en el fondo todos llevamos un comedor de pastillas avecrem en nuestro interior...

Los elegantes son los más habiles en el arte del engaño ;) Todos tenemos un lado oscuro, pero ellos lo esconden mucho mejor.

pd. Mejor que dejes de comprar el "¡Hola!", que te está afectando :)