lunes, 10 de diciembre de 2007

Todo lo que tiene cabe en una caja de cartón.

Para nosotros niebla. Mucha niebla. Tienes que adivinar la carretera. Ver más allá de los diez metros que permite esa niebla. Toda una metáfora, bien pensado.

Espera sentado en su silla de ruedas. ¿Qué pasa por su cabeza? ¿En qué piensa? Mientras, todo su mundo esta junto a él (una caja de cartón con ropa, un par de botes de colonia y alguna foto en blanco y negro, rota por las esquinas). Los sonidos habituales que repiquetean en todo el edificio rebotan en sus oídos. Las residencias de ancianos tienen unos sonidos propios. Una sintaxis de la que es fácil escapar. Los gritos de alguna mujer verdaderamente ida (“Mama, mama” grita con sus casi cien años), las enfermeras de blanco inmaculado. Es un decadente cementerio de vivos. Muertos que esperan que se confirme su condición de tales. Él logra que todas estas pequeñas constataciones le resulten rutinarias.

¿O será que eso es lo que queremos pensar?
¿Novocaína para el alma?

Siempre lo han hecho, así que hoy, con más razón, no se percata de casi nada. Espera sentado en su silla. Lleva atado a ella cerca de quince años. Quince años sintiéndose inútil. Quince años con la mirada triste. Quince años y aún no sé que pasa por su cabeza.
Simplemente puede que no tenga por qué entenderlo. Ojos huecos, como los de los ratones.

Le recogimos a eso de las doce. No se despidió de nadie.
Llegamos a su nueva residencia a eso de la una. No saludó a nadie.

Es un edificio oscuro. Al borde de una carretera. Con un jardín de cuento gótico … pero creo que le tratarán bien.

No consigo que me duela. No consigo que me dé pena. Y eso es lo que me duele. Y eso es lo que me da pena.

Ayer, en una entrevista a Delibes en EPS éste decía que “Se cansa de pensarse”. No sé si a mi tío le pasará lo mismo.

Hoy, más que nunca, este post es de consumo interno.

4 comentarios:

oveja negra dijo...

No hay nada que añadir a una verdad tan cruel.

No hay nada que pueda decir que te pueda consolar.

No hay nada que te haga entender lo que no tiene explicación.

Solo tender mi mano en la oscuridad hasta encontrar la tuya y esperar que mi calor te reconforte...

Fidelio dijo...

... y me reconforma, me da tranquilidad e ilusión ... ilusión por lo que queda por venir ... Turbarme a tu lado en el sofa y, como dice la canción, "ver la vida pasar" ... con una sonrisa de ironía y en una compañía como la tuya.

Pikolake dijo...

Puff... que tema tan duro, tan real y tan cercano.

Todo lo que te puedo decir, es nada. Ya sabes lo que tiene mi madre en casa.

Ayer estuve con ella (o lo que queda) y es triste, porque no hay nada que decir nada que aportar. Arropar sus manos frías en las tuyas, decirle un par de cosas vacías, más como si hablaras con un niño de meses que con un adulto.

Realmente hace tiempo que ya no subo por ver a mi abuela, sino por mi madre y es a ella a la que trato de hablar y consolar, no a mi abuela que...

En fin... un abrazo.

Fidelio dijo...

... honestamente creo que lo de tu madre con tu abuela está a millones de años luz de lo nuestro ... aun así tenemos en común la presencia cara a cara con la degeneración de la vida ... Otro abrazo a ti ...