miércoles, 14 de marzo de 2007

Levedad o peso

Kundera, en su novela "La insoportable levedad del ser", se hace una pregunta en las páginas iniciales: ¿Qué es lo realmente significativo, lo realmente angustioso de la vida: su levedad o su peso?

Levedad: Somos, en muchos casos, uno entre millones, entre miles de millones que han existido, existen y existirán. Miles de millones de personas que, en momentos distintos, creerán estar viviendo situaciones únicas y especiales. La historia, la evolución, el paso del tiempo, se acaba olvidando de ellos. Como una apisonadora, el tiempo aplasta cualquier intento de resaltar. Como ejemplo, Kundera habla de que, en muchos casos, nuestras vidas son como una guerra entre dos tribus centroafricanas durante el siglo XVIII. Millones de personas habrán muerto entre terribles padecimientos y para la historia, para el inexorable paso del tiempo, es como si no hubieran sucedido.

Peso: Para explicar el peso en la vida humana, Kundera recurre a Nietzche y su ‘eterno retorno’. Si todo lo que hacemos esta condenado a repetirse eternamente, entonces cada decisión que tomemos, cada paso que demos, cada opción que desechemos se convierte en una decisión, una opción, un camino demasiado pesado como para ser soportado. Por supuesto el eterno retorno de Nietzche es una metáfora. Un intento de explicar la responsabilidad, el peso, que arrastramos por estar comprometidos con la evolución hacia el superhombre.

Entre la levedad y el peso nos movemos todos. Ambas posturas conviven en nuestra vida como el día y la noche.

Es una gozada sentirse leve, ligero, irresponsable cuando te entregas a cualquier placer más o menos sensorial. También resulta sumamente satisfactorio sentir el peso de tus actos, sentirse parte de una cadena que sin ti quedaría rota.

¿Levedad o peso?

Pregunta corta para un post corto.

Yo elijo el peso.

6 comentarios:

oveja negra dijo...

Uy pues yo no, yo elijo levedad.

Piensao que cuando y no estemos aqui, seremos eso, nada y si las personas que nos quisieron se acordaran de nosotros al principio mucho pero poco a poco el tiempo borra todo, borra gente, borra paises, borra todo...

Fidelio dijo...

... ahora la pesimista eres tú Oveja Negra ... aunque esa postura me parece no del todo pesimista. Me explico: Si todo se borra, si nada queda, uno de los pocos sentidos que tiene todo esto es disfrutar de la vida ... así que, al final no es pesimista del todo ...

Anónimo dijo...

Sí, con el tiempo todo se olvida, pero a mí me da igual que no sepan quién fuí yo los que estén aquí dentro de 100 años... ¿qué más me dan ellos a mí ahora? A mí quienes me importa que sepan quién y cómo soy, son los que tengo a mi lado todos los días. Y qué mejor manera que basándose en el equilibrio; me explico: disfrutando conmigo de la levedad, y compartiendo el peso de nuestras acciones. Be water my friend... Por cierto, una pena no haber podido hablar de esto en la cena del sábado pasado...

Fidelio dijo...

... pues sí ... una pena ... tengo la sensación de que tú y yo tenemos muchas conversaciones potenciales que deberíamos desarrollar un día de estos ...

Besos

inquilino dijo...

Buf, ¿tú crees que es posible elegir uno u otro?

Rantam dijo...

El ancestral complejo de ombligo del mundo..

Yo creo que lo tengo medio asumido, así que no soy muy amigo de los aires de grandeza (aunque a veces no te lo parezca, pazguato). No somos más que un ínfimo ladrillo en la muralla china.

Nuestra historia no nos concierne más que a nosotros y un tanto a los otros ladrillos adyacentes.

Lo que importa es el resultado global. Seguimos hacia adelante como otras tantas criaturas de este minúsculo planeta, creando un todo que mirándolo desde fuera de nuestra órbita es un nada.

Pero al menos nos queda el jurgol y la Pantoja.