miércoles, 28 de febrero de 2007

Afortunado

Si mi anterior ‘post’, que creo se colgó hace un millón de años, podía indicar cierto cinismo con respecto a lo que supone tener treinta años, me gustaría que éste fuera la otra cara de la moneda. Una declaración de lo afortunado que me siento al tener a mi lado a determinada gente. Un ‘post’ optimista y radiante. Alegre porque me siento alegre.

Ayer, después de dos meses en Nueva York realizando un curso de dirección cinematográfica, regresó a Madrid D.

Ayer, después de superar una gripe que le ha tenido en cama durante todo el fin de semana, me llamó J.

Ayer, cuando llegué por la noche, tarde, a casa, C. fue capaz de echar a un lado todo el sueño y todo el cansancio acumulado en esta semana para darme un beso de buenas noches.

Ayer fue un buen día

Quedé con D. a las nueve. Quería hablar conmigo. Necesitaba hablar conmigo como tantas veces yo he necesitado hablar con él. Cuando nos vimos nos dimos un abrazo realmente emocionante. No suelo abrazar a mis amigos. Bueno, no suelo abrazar a casi nadie. Fue un gesto. Comunicación no verbal. Me contó como se sentía, lo genial que le había ido en NY. Que tengo que ir allí. Que tenemos que ir allí. Me encantaría. Ha rodado unos cuantos cortos que quiere enseñarme. Será alguien importante. Lo sé. Es de ese tipo de gente. Simplemente eso.

Al salir del dentista me llamó J. Había estado todo el fin de semana pasado en cama. Gripe. Ahora Ch. tenía la gripe y él estaba fresco como una rosa. Los virus es lo que tienen. J valdría para héroe de película del oeste. Parece que siempre sabe hacia donde va. Parece tener todo tan claro que a veces asusta. Tiene ese poso de honestidad de los protagonistas de las pelis de vaqueros. Casi siempre serio. Como contraste a todo esto es un tío bastante permeable. Entre nosotros el intercambio de influencias ha sido permanente. Desde que le conozco (y de eso hace ya cerca de 16 años) los grupos de música, las películas, los temas de debate han fluido como el agua. Es músico. Compone bandas sonoras. También llegará lejos.

C. lleva unos meses hasta arriba. Trabaja, asiste a las clases de un Master, tiene cursos de inglés y de informática que apenas le dejan tiempo para nada. Para colmo, su grupo de trabajo del Master parece más el elenco de una película de los hermanos Marx que otra cosa. A veces protesta. Trabaja mucho y no siempre eso es reconocido. Incluso por mí. C. tiene una constancia que todavía no deja de sorprenderme. Es capaz de, tras una semana en las condiciones anteriormente descritas, pasarse el fin de semana estudiando. Como si peleara contra un grupo de enemigos invisibles, aprieta los dientes y a por ello. En la vida diaria muchas veces da la sensación de que pilota un barco (esos barcos que tanto le gustan a G.) A veces el viento va en contra y a veces el viento va a favor. Cuando va a favor sonrie. Cuando va en contra aprieta los dientes. Es una corredora de larga distancia. Ayer musitó un “buenas noches” cuando llegue a casa a horas prohibitivas para ella. Me había dejado todo encendido. D. me dijo que era afortunado por tener a alguien así esperándome en casa. Seguro que sí.

A Sinclair le dediqué un ‘post’ entero. Es especial y ella lo sabe.

A F. le tengo un poco perdida la pista física, porque la digital la sigo día a día. Sabe que cada encuentro con él es como una ducha fría de la que salgo renovado.

A Ju. Me gustaría verlo más. Supongo que algún día deberíamos hablar de ese tema … aunque puede que ese tema esté ya hablado… Por ahora espero que el tema de su abuela vaya a mejor. Sé que está luchando un montón por eso. Sé que su madre es ahora su prioridad. Sé que es muy difícil que deje ser alguien muy importante para mí.


Gracias a todos por estar ahí. Gracias a todos por hacer que hoy me haya levantado con una sonrisa.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias a ti por la frase inmerecida. Pensé justo ayer en escribirte un sms reclamando un nuevo post para tus sedientos/as lectores/as. Luego es cuando (realmente) pensé que tendrías (seguro) una buena razón para no escribir, como cierta falta de tiempo y no me sentí con ánimo de agobiar.
Y sin embargo, ahí está. Gracias Fidelio

Sinclair

PS: Por supuesto, compraré tu ópera este fin de semana

Fidelio dijo...

... ¿inmerecida? ... por favor ...

Con respecto a lo de la ópera, la verdad es que es una pasada ... a mí me encanta por lo menos ...

Un besazo y a ver si cenamos un día de estos ...

Maria Del dijo...

Pues si es un poco mas positivo que los otros.
HAsta vas a llamar a gente que tenias "olvidada", es estupendo volver a casa y ver a la gente que que no has visto e tiempo.
No hay cosa mejor que un sol respladeciente que brille en nuestra cabeza, aunque llueva

oveja negra dijo...

Uyyy yo creo que C. es constante para ciertas cosas, pero para otras...

Pikolake dijo...

Es lo que tiene leer los post con retraso, pues bien sabes que ahora estoy liado.
Afortunadamente mi abuela está mejor (otra cosa es mi madre).
Y otras circunstancias (boda, pintores y demás) tienen "ocupado" mi tiempo "libre".

Me alegro del optimismo respirado en este post. Ójala todos los días fuesen así, pero nuestra (puta) química interna nos lo prohibe y nos hace tener buenos y malos días.

Ah! y si miras a tu alrededor, no lo dudes, eres un tio AFORTUNADO.

Un abrazo,

Piko

Rantam dijo...

Esto de acuerdo con el resto del populacho: este post (perdonarme el anglicismo, pero a estas alturas tengo un pie todavía en La Latina y el otro en "wherever the Internet surfer is") es básicamente un vaso lleno de positivismo (más que de optimismo).

Ni rastro de aquel otro yo tuyo que a veces parece que ya no existe, pero que en ocasiones resurge (básicamente porque seguís siendo indivisibles).

Me ha gustado. Aunque mientes como una perra (con perdón para nuestros amistosos cuadrúpedos), por lo menos en lo que a mi respecta.

No tengo nada claro, ni compongo bandas sonoras ni soy vaquero (diantres amigo Sancho ¿y me fiel jamelgo?).

Te parece que lo tengo claro, porque tengo expresión seria, pero en realidad es que soy más bien soso.

No compongo bandas sonoras. A veces me entretengo grabando música que casualmente alguien oye y que, como no tiene suficiente calidad como para ser parte del hilo musical del ascensor, lo usan para otras cosas con menos nivel.

Y así indefinidamente... por lo menos en lo que respecta a mi, como digo.

Pero me ha gustado. Incluso diría que hasta en ocasiones me ha conmovido.

Pero eso no vayas a creértelo, o de lo contrario te marchitarás.

Sinceros saludos,

J